IMPRESIÓN DIAGNOSTICA

Destinatarios: Personas que presenten rasgos suficientes de SA y/o TEA.

Para aquellas personas que no cuentan con un diagnóstico, la valoración diferencial es el primer paso que permite distinguir el Síndrome de Asperger de otros trastornos con características similares.

La valoración diagnóstica se ajusta a la edad de desarrollo y características individuales de la persona, y se lleva a cabo a lo largo de distintas sesiones. Por lo general, se realiza una primera entrevista con los padres o tutores, cuando existe tal posibilidad, donde se recoge la historia de desarrollo del sujeto (historia perinatal, primeros años de vida, lenguaje, desarrollo motor, etc.). Las siguientes sesiones consisten en la apli cación de diversas baterías y pruebas que evalúan entre otras las siguientes áreas de desarrollo: capacidad cognitiva, funciones ejecutivas y atencionales, habilidades viso-constructivas, teoría de la mente, competencia social y resolución de problemas.

Si bien conocer la etiqueta diagnóstica suele proporcionar tranquilidad a la familia y a la persona que presenta el trastorno, no es suficiente si ésta no se acompaña de las estrategias de intervención adecuadas. Por ello, el último paso del proceso de valoración es la entrega del informe diagnóstico en el que, además de los resultados de las pruebas, se especifican las pautas y estrategias necesarias para mejorar la calidad de vida de la persona y de su familia.

Esta prueba será realizada por una profesional experta en Diagnóstico del SA de nuestra Asociación, derivando, en caso de no haber acudido aún, al Equipo de Salud Mental para valoración y diagnóstico clínico.

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